22 de julio: STA.MARÍA MAGDALENA

El 10 de junio de 2016, hace escasamente un año, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó un decreto por el que se elevaba la memoria de Santa María Magdalena al grado de fiesta en el Calendario romano general,​ por expreso deseo del papa Francisco.

MagdalenaDesde antiguo ha habido cierta confusión sobre su figura y a menudo se le ha confundido o identificado con otros personajes del Nuevo Testamento. En cualquier caso, en los últimos tiempos prevalece, sobre todos, su protaginismo en los acontecimientos de la mañana de Pascua, como primer testigo de la Resurrección de Cristo, al que antes había acompañado al pie de la Cruz, junto a su Madre, otras santas mujeres y San Juan.

magd2En 1969, el Beato Pablo VI retiró del calendario litúrgico el apelativo de «penitente» adjudicado tradicionalmente a María Magdalena;​ asimismo, desde esa fecha dejaron de emplearse en la liturgia de su festividad las lecturas del Evangelio de Lucas, acerca de la mujer pecadora. Desde entonces, la Iglesia ha dejado de incidir en su consideración, fundamentada o no, de pecadora arrepentida -aunque esta visión continúa siendo predominante para muchos católicos- y se fija en su papel preeminente y privilegiado en la mañana de Pascua.

stabatEn 1988, S. Juan Pablo II -en la carta  Mulieris Dignitatem- se refirió a María Magdalena como la “apóstol de los apóstoles” –no hay que olvidar que ella fue la primera en anunciar a los demás la Resurrección– y señaló que en “la prueba más difícil de fe y fidelidad” de los cristianos, la Crucifixión, “las mujeres demostraron ser más fuertes que los apóstoles” (exceptuando a Juan): Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena (Juan 19, 25-27).

María Magdalena, conocedora del perdón y del amor de Dios

Pocos personajes hay en el Evangelio que hayan tenido una experiencia del Señor misericordioso como esta mujer. Su corazón, tan apasionado como insatisfecho, fue tocado por aquel otro corazón de Dios, que conocía bien la delicadeza y finura de alma de aquella mujer pecadora.

En la ciudad de Magdala se chismorreaba a gusto sobre sus andanzas de pecado, con la complicidad de quien justifica en la miseria ajena la propia mediocridad de vida. Y, mientras los demás vecinos prefirieron vivir satisfechos en la miseria e insatisfacción de su tibieza, aquella mujer fue elevada a la cumbre de una intimidad con el Señor, que sólo un corazón tan sediento de amor como el suyo era capaz de alcanzar.

Cuánto fariseísmo en muchas de nuestras actitudes; cuántos criterios que se asemejan más a los del mundo que a los del Evangelio; cuántas excusas y justificaciones para no reformar el mal carácter o no esforzarse más en el bien; cuántos pecados de omisión que han hecho que otros se aparten más de Dios o se hundan más en su propia miseria espiritual. Muchos de aquellos vecinos de Magdala eran buenos y fieles cumplidores de sus prácticas religiosas judías y, sin embargo, nunca se habían movido a compasión hacia aquella mujer.

Magd3Si quieres amar a Dios de verdad, conoce primero cuánto te ha perdonado y cuánto te ha amado Él primero. Porque, el amor más tierno y entrañable nace del perdón. Y el perdón más sincero nace sólo allí donde hay mucho conocimiento de nuestra nada y miseria frente a la grandeza de Dios.

No te acomodes en esa falsa insatisfacción de tantos cristianos que reducen el Evangelio a ser buenas personas, a cumplir con ciertas prácticas religiosas, a ser educados y cumplidores en el bien, al apostolado por horas o por momentos. A María se le dió mucho porque amó mucho.

Esta entrada fue publicada en Fiestas litúrgicas, Sin categoría. Guarda el enlace permanente.