ADVIENTO 2018

El Adviento -en palabras del Papa Francisco- nos indica lo esencial de la vida: encontrar a Cristo en los hermanos. Es el tiempo que nos es dado para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, para reconocerlo en nuestros hermanos, para aprender a amarÉl regresará a nosotros en la fiesta de Navidad, cuando haremos memoria de su venida histórica en la humildad de la condición humana; pero Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo.

Es un tiempo de gracia, que condensa toda nuestra vida, porque somos peregrinos de la esperanza ¡Jesús es nuestra esperanza! Renovamos la atención, el anhelo, la sensibilidad y delicadeza para acoger y ser acogidos en el corazón de Dios: Marana Tha. ¡Ven, Señor, Jesús!

images (1)En este camino hacia la Navidad, la Palabra nos lo va allanando a lo largo de las cuatro semanas que la preceden:

  1. TIEMPO PARA DESPERTAR 

“Estad despiertos en todo tiempo” (Lc 21,36)  

  1. TIEMPO PARA ESCUCHAR

“Vino la palabra de Dios sobre Juan …Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor…Y toda carne verá la salvación de Dios” (Lc 3,1-6)

Que tu palabra nos cambie el corazón. El Papa Francisco nos invita a escuchar a los jóvenes. En ellos habla el Espíritu. Escuchar a los jóvenes da esperanza.  

  1. TIEMPO PARA CAMINAR CON ESPERANZA

“Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, ¡alegraos!…el Señor está cerca” (Fil.4, 4-7)

También nos lo dice el Papa Francisco en su reciente  exhortación apostólica “Gaudete et exsultate”.

Nos espera el abrazo de la ternura de Dios. Nos espera el amor desbordante del Dios enamorado de nuestra realidad ¿Cómo caminaremos a su encuentro?:

  –  Con los ojos limpios, para saber ver el paso de Dios en la historia.
  – Con los oídos atentos, para oír la voz de Dios y de los pobres que tenemos a nuestro lado.
– Con la alegría: fruto de la visita de Dios.

  1. TIEMPO PARA PROCLAMAR

 “Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1, 39-45)

Acompañamos a María en su canto del Magnificat:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.

‘Que Nuestra Señora, Virgen del Adviento, nos ayude a no considerarnos propietarios de nuestra vida, a no oponer resistencia cuando el Señor viene para cambiarla, sino a estar preparados para dejarnos visitar por Él, huésped esperado y grato, aunque desarme nuestros planes’ (Francisco 27 -11 2016).

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.