El PAPA contempla la imagen del CRISTO DE LA MISERICORDIA (11/11/2015)

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Como cada miércoles, el 11 de noviembre, S.S. el papa Francisco acudió a la Audiencia General. Y como en otras ocasiones, al terminar, saludó en persona a un buen número de asistentes; entre ellos, un grupo de matrimonios que llevan poco tiempo casados y, como también viene siendo habitual, acuden al encuentro con el Papa con sus galas nupciales, para recibir la bendición del pontífice. En esta ocasión acudieron Gema y José María como una pareja más. Venían de Málaga y consiguieron un buen sitio en primera fila por donde pasaría el papa Francisco. En la foto, José María aparece junto a su esposa Gema Azucena Jerez -que es además la primera y más ferviente admiradora de su obra- mostrando al Santo Padre una reproducción parcial de la imagen del Cristo, que le entregaron como regalo.

José María Ruiz Montes (Málaga, 1981) es el escultor que, pese a su juventud (34 años), ya ha sido galardonado en múltiples ocasiones y su fama está traspasando fronteras. Él es el autor del Cristo de la Misericordia que preside desde el pasado 4 de julio el altar mayor de la parroquia de San Miguel de Miramar. Un fragmento de esta imagen figuraba en la sección de noticias de la página oficial del Jubileo (en varios idiomas), ilustrando la frase “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”, con la que comienza la bula Misericordiae vultus. A un mes de su bendición, ya había recibido más de cien mil visitas en la edición inglesa y con cifras similares en italiano y español. El pasado 14 de septiembre, con motivo de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, volvió a tener también relevancia especial.

Esperamos que la devoción a esta imagen siga suscitando en cuantos la cotemplen, en especial a lo largo de este año jubilar que ahora comienza, sentimientos de verdadera conversión y entrega a los demás:“Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón…Dios no se cansa de tender la mano” (MV 19).

“El pensamiento se dirige también ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor…Dirijamos a ella la antigua y siempre nueva oración del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús” (MV 24).

Como explicaba el propio José María en la memoria descriptiva de la imagen el día de su bendición y entronización (4 de julio de 2015), ésta pretende captar el momento de la conversación del Señor desde la Cruz con su Madre bendita y el discípulo amado: Habiendo mirado Jesús a su madre y al discípulo que él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: ‘mujer ahí tienes a tu hijo’; después dice al discípulo: ‘ahí tienes a tu madre’. Y desde este punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa” (Jn 19, 26-28).