Pascua del Enfermo: “SALUD PARA TI, SALUD PARA TU CASA” (1 Sam 25, 6)

JME 2017En España, la Pascua del Enfermo, el VI domingo de Pascua (21 de mayo) acoge la invitación del papa Francisco en la encíclica ‘Laudato si’. En ella nos pide que cuidemos y trabajemos por la prevención de las enfermedades: estando atentos a los riesgos del entorno natural o social que puedan causarlas y promoviendo acciones o actitudes que puedan ayudar a tener más salud personal y comunitaria. Así, el tema y lema serán: «Pastoral de la salud y ecología integral: “Salud para ti, salud para tu casa”» (1 Sam 25, 6).

Nos llama a la responsabilidad: − «Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo» (229). − Pues tiene que haber en el corazón «ternura, compasión y preocupación por los seres humanos», (91) ya que «todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad» (119). − «La acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo “debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo”» (79). Las palabras del Papa, sumadas a la evolución del concepto de salud y de la propia teología de la salud, nos reclaman una renovación de la pastoral de la salud que, superando el ‘dolorismo’, se plantee en positivo la prevención de la enfermedad y la promoción de la vida.

En nuestra parroquia celebramos también esta ‘Pascua del Enfermo’ en la Eucaristía de las 11:30. En el transcurso de la misma, se administrará el sacramento de la Unción de Enfermos a las personas que lo soliciten, con las debidas disposiciones, bien porque estén aquejados de alguna dolencia importante, o que tienen una salud más frágil por su edad avanzada.

El papa, en su Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2017, alerta de nuevo sobre el descarte social, llamándonos a ver a los enfermos como “personas”. La familia ¡qué gran papel el suyo! y ¡qué difícil a veces! Debemos reconocer y valorar siempre su entrega, su testimonio, pero también cuidarles pues muchas veces necesitan apoyo, cercanía, escucha y ayuda para vivir de manera más sana, humana y cristiana la enfermedad de su ser querido. Ellos son el rostro diario de la misericordia junto al enfermo.

«La mirada de María, Consoladora de los afligidos, ilumina el rostro de la Iglesia en su compromiso diario en favor de los necesitados y los que sufren» (Mensaje JME 2017). En esta línea, también con la mirada más amplia de la prevención, a la luz de ‘Laudato si’, como nos decía el Papa en MV, n. 12: «Donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia». Encontrar una comunidad realmente preocupada y comprometida con los enfermos, y por crear unas condiciones sociales y ecológicas que promuevan salud.

Valorar el papel de la mujer en el mundo de la salud. Enriquecer la teología y la pastoral desde las claves femeninas que nacen de toda la experiencia de cuidado de la salud, de la casa, de las condiciones de vida, donde el centro es siempre la persona y su futuro. Querámoslo o no, la mujer nos ha mostrado una línea pastoral y un compromiso vital del que tenemos que aprender los varones para responder mejor a la llamada de Jesús con los que sufren.

El cartel y la estampa de la Campaña 2017 tratan de mostrar estas ideas. En ellos se ha  querido resaltar: la salud no es una cosa que nos cae del cielo; es una realidad en la que nosotros pintamos algo. También somos responsables de construirla, fomentarla, evitar la enfermedad… Tenemos un papel activo en la promoción de la salud. Pues, dirigiendo nuestra mirada al mundo, vemos muchas situaciones de nuestro entorno que no la favorecen, más bien son agentes que provocan enfermedades: desastres ecológicos, contaminación atmosférica, uso de sustancias tóxicas, actitudes insanas… Se nos invita a construir nuestra casa común (el mundo) y, con ello, fomentar vida y salud.

También para esta Pascua del Enfermo es claro el mensaje de los obispos (pulsar enlace para ver texto completo): “Invitamos a nuestras diócesis y parroquias a coger el testigo de ser custodios de los dones que Dios ha puesto en nuestras manos y, gracias a ello, aliviar los sufrimientos de nuestros hermanos. Custodiar a las personas es una de las tareas más bellas que el Señor nos ha concedido, y los que vivimos esta misión en el día a día con nuestros hermanos enfermos lo atestiguamos, damos gracias a Dios por ello, y os invitamos a todos a vivirlo.

Es también el mes de María. Nos unimos a ella como Madre de la salud que cuida especialmente de los niños y las mujeres, primeras víctimas más frágiles ante estos factores. Pero, al mismo tiempo, esas mismas mujeres son el rostro de la lucha por la salud y de la relación armónica con la naturaleza, los demás y Dios; rostros del cuidado de la fragilidad humana, y testigos de la dignidad de cada persona desde el inicio al fin de sus vidas. Para concluir, pedimos al Padre que nos ilumine a todos en este camino, que abra nuestros ojos y nuestro corazón para poner en el centro de nuestra vida los sufrimientos de los más débiles, y haga de nosotros verdaderos custodios del Reino que Él quiere para todos”.

Coincidiendo también con este día, las delegaciones de Pastoral de la Salud de Andalucía se han unido para sacar a la luz un documento que explique cómo debe ser la atención médica al final de la vida y aclarar dudas sobre la sedación paliativa, ‘un reto para la fe’. Es un documento esclarecedor sobre esta cuestión, no muy conocida en profundidad y que arrroja luz sobre la situación del paciente que se encuentra sufriendo en fase terminal y que no sólo no acorta la vida -los últimos estudios científicos vienen a decir que ocurre lo contrario- sino que se puede prolongar algo (hablamos de horas o días) ya que el paciente está en una adecuada situación de confortabilidad; en clara contraposición a la eutanasia, con la que se busca deliberadamente la muerte anticipada tras la administración de fármacos a dosis letales, para terminar con el sufrimiento del paciente.

Esta entrada fue publicada en Fiestas litúrgicas. Guarda el enlace permanente.