SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

[El domingo 18 de junio, Solemnidad del Corpus Christi, queda suprimida la misa de la tarde (20:00).  Se mantienen todas las de la mañana: 10:00, 11:00 y 12:30).

A partir de las 18:30 hs. empezará a formarse la Procesión con el Santísimo por las calles de Málaga desde la SIB Catedral.]

¡Venid adoradores! ¡Adoremos a Cristo Redentor!

La comunidad cristiana vive recordándonos a través del año litúrgico los diferentes aspectos del Señor en su infinita inabarcabilidad. Pero hay fechas en las que los cristianos nos fijamos en un aspecto del Señor, en un aspecto tan especialmente importante que incluye de golpe todos los demás: Su presencia bien amada, la santa Eucaristía, en donde Cristo resucitado prometió acompañarnos todos los días hasta su regreso al final de los tiempos.

Es en torno a la Eucaristía en donde la comunidad se reúne cada mañana para ofrecer un nuevo día y cantar las alabanzas primeras; es allí en donde celebra la fortaleza del Pan santo que nutre y sostiene; es también ahí en donde al caer de cada tarde se vuelve a convocar a los hermanos para dar gracias y para seguir pidiendo gracia.

Adorar a alguien es estar dispuestos a dar la vida por él, amarle, entregarte, anonadarte. Esto, en sentido estricto, es debido sólo a Dios. La criatura adora a su Creador. El asombro nos sobrecoge cuando nos percatamos de que también se produce el sentido inverso: ¡somos criaturas adorables para nuestro Creador! Porque nadie como Cristo se ha entregado, se ha anonadado por nosotros, nos ha amado hasta dar la vida. Ante este desbordante misterio de amor ¡cómo no corresponder con mi propio acto de adoración, reconociendo mi condición filial, consolidando mi sentido dedependencia, de unión con Él!

«En la Eucaristía el Hijo de Dios viene a nuestro encuentro y desea unirse a nosotros […]. Recibir la Eucaristía significa adorar al que recibimos. Precisamente así, y sólo así, nos hacemos una sola cosa con Él y, en cierto modo, pregustamos anticipadamente la belleza de la liturgia celestial […].

En efecto, “sólo en la adoración puede madurar una acogida profunda y verdadera. Y precisamente en este acto personal de encuentro con el Señor madura luego también la misión social contenida en la Eucaristía y que quiere romper las barreras no sólo entre el Señor y nosotros, sino también y sobre todo las barreras que nos separan a los unos de los otros” (Benedicto XVI, 22 diciembre 2005)» (Sacramentum caritatis, 66).

Venid adoradores, y postrados ante Jesús amemos su Presencia, amando al mismo tiempo todo y a todos los que Él ama. (Pulsar:  ADORO TE DEVOTE)

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