La Virgen de la Medalla Milagrosa

Fiesta de NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA el 27 de noviembre

¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!

                          
Catalina Labouré
, nacida en Fain-les-Moutiers, en el departamento francés de Côte d’Or, el 2 de mayo de 1806, es admitida el 21 de abril de 1830 en el Seminario de las Hijas de la Caridad, en el 140 de la calle del Bac en París. Asiste, unos días después, al Traslado de las reliquias de San Vicente de Paúl (25 de abril de 1830).

El 18 de julio y el 27 de noviembre de 1830, es favorecida con manifestaciones de la Virgen María y se dedica con toda su alma a cumplir la misión que le ha confiado: hacer acuñar una medalla. Los favores celestes que acompañarán la difusión de esta medalla harán que muy pronto se la proclame: “Medalla Milagrosa”.

Sor Catalina, destinada en el hospicio de Enghien, en la calle de Reuilly de París, desconocida, se desgastará durante cuarenta y cinco años en oficios humildes: cocina, atención a ancianos, portería. Obstinadamente silenciosa, modesta y discreta, se apagará el 31 de diciembre de 1876.

Beatificada por el papa Pío XI el 28 de mayo de 1933, fue canonizada por el papa Pío XII el 27 de julio de 1947.

Su fiesta se celebra el 28 de noviembre.

HISTORIA DE LAS APARICIONES, ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA A SANTA CATALINA LABOURÉ EN PARÍS (FRANCIA)

PRIMERA APARICIÓN

En la calle del Bac (Rue du Bac), número 140, en pleno centro de París, está la casa madre de las Hijas de la Caridad, que fundaran san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillach.

En esta casa habitaba en 1830 Catalina Labouré, a quien la Santísima Virgen confió un mensaje salvador para todos los que con confianza y fervor lo aceptaran y practicaran. Leemos el mensaje escrito por la misma santa Catalina Labouré:

milagrosa_pamplona_2013“La noche del 18 de julio de 1830, a eso de las 23’30, me oí llamar: “¡Sor Labouré, sor Labouré!” . Desperté y miré el lado de donde venía la voz, y veo un niño vestido de blanco, de unos 4 a 5 años, que me dice: “VENGA A LA CAPILLA”. Me levanté y guiada por el niño me fui a la capilla: la puerta se abrió apenas el niño la tocó con la mano. Sentada en un sillón, junto al altar, estaba la Virgen. Yo dudaba que fuese la Virgen. Pero el niño me dijo: “¡ESA ES LA SANTA VIRGEN!” Entonces la miré y di un salto hacia ella, arrodillándome a sus pies y poniendo las manos sobre sus rodillas. Me dijo:

“HIJA MíA, EL BUEN DIOS QUIERE ENCOMENDARTE UNA MISIÓN. TENDRÁS MUCHAS PENAS QUE SUPERARÁS, PENSANDO QUE LO HACES POR LA GLORIA DEL BUEN DIOS.

VENID A LOS PIES DE ESTE ALTAR: AQUÍ SE DISTRIBUIRÁN LAS GRACIAS A TODOS CUANTOS LAS PIDAN CON CONFIANZA Y FERVOR”.

La Virgen mostró su deseo de que se fundara la Asociación de las Hijas de María, para celebrar el mes de mayo a ella dedicado, con gran solemnidad. Me dijo: “YO GUSTO MUCHO DE ESAS FIESTAS Y CONCEDO MUCHAS GRACIAS”. Dijo esto y desapareció por el lado de la tribuna.

Me alcé de las gradas del altar y observé al niño donde lo había dejado. Me dijo: “SE HA IDO”. Volví al lecho a las 2 de la mañana, oí dar la hora, pero ya no me dormí”.

SEGUNDA APARICIÓN

Leamos la aparición y el mensaje que en ella se nos comunica, escrito por la misma santa Catalina Labouré.

El día 27 de noviembre de 1830, a las 5’30 de la tarde, en medio de un profundo silencio, de nuevo la Virgen se le aparece a santa Catalina Labouré, al pie del mismo altar, de pie sobre la esfera del mundo a sus plantas con un globo en las manos, y le dijo:

“ESTE GLOBO QUE VES REPRESENTA EL MUNDO ENTERO Y CADA ALMA EN PARTICULAR”.

La figura de la Santísima Virgen estaba llena de tanta belleza, que yo no podría describirla. Advertí que sus dedos se llenaban de anillos y piedras preciosas, y los rayos de luz que de ellos salían se difundían por todas partes. Se me dijo:

“ESTOS RAYOS DE LUZ SON EL SÍMBOLO DE LAS GRACIAS QUE LA SANTÍSIMA VIRGEN CONCEDE A TODOS LOS QUE SE LAS PIDEN”.

Se formó un cuadro un poco ovalado alrededor de la Santísima Virgen con una inscripción con letras de oro que decía:

“¡OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS!”.

“HAZ ACUÑAR UNA MEDALLA IGUAL A ESTE MODELO. TODAS LAS PERSONAS QUE LA LLEVEN CON CONFIANZA, COLGADA AL CUELLO, RECIBIRÁN GRANDES GRACIAS.”

En el reverso de la medalla debía colocarse la letra M y encima una cruz, añadiendo en la parte inferior dos corazones: uno coronado de espinas y otro traspasado por una espada. Símbolo de los corazones de Jesús y de María.

Una vez acuñada la medalla, y propagada profusamente, los acontecimientos dieron pruebas del origen divino de su mensaje.

A vista de los hechos extraordinarios, el Arzobispo de París Mons. de QUELEN mandó hacer una investigación oficial sobre el origen y los hechos de la Medalla de la Calle del Bac. He aquí la conclusión:

“La rapidez extraordinaria con la cual esta medalla se ha propagado, el número prodigioso de medallas que han sido acuñadas y distribuidas, los hechos maravillosos y las Gracias singulares que los fieles han obtenido con su confianza parecen verdaderamente los signos por los cuales el Cielo ha querido confirmar la realidad de las apariciones, veracidad del relato de la vidente y la difusión de la medalla”.

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